Por parte de los estudiantes: el tiempo de dedicación; las expectativas y matriculación; y las estrategias y destrezas que poseen. Respecto al docente facilitador, encontramos su formación y capacitación; la ausencia de respuesta oportuna a los estudiantes; la presencia en el aula; la claridad en las indicaciones; la cercanía y flexibilidad; y la interacción y colaboración que establece con sus grupos. Finalmente esta la institución que debe proporcionar: Ayuda técnica; capacitación del docente en línea; organización del curso; orientación y apoyo al estudiante; expectativas y matriculación; situación del estudiante; trámites administrativos; y «Formación preliminar» al estudiante.
Todas y cada una de las partes juega un papel determinante en el logro de los objetivos, en ese sentido, la frustración del estudiante es un problema de todos y todos debemos abatirla. Pues de lo contrario, los efectos directos serían, entre muchos otros, la deserción escolar, la falta de credibilidad de los proyectos y su consecuente abandono; la perdida de fuentes de empleo y retribuciones dignas, etcétera.
Así pues, el papel que nos corresponde en este proceso es crucial y como facilitadores no debemos perderlo de vista.
A continuación, algunas recomendaciones precisas en torno a estas primeras semanas de trabajo.
Algunas observaciones y reflexiones en torno a nuestra practican profesional como facilitadores del sistema de educación abierta y a distancia en línea.
http://www.youtube.com/watch?v=4x5vbj86KgQ
Atentamente
Mtro. Rodolfo Cruz Vargas
Fuentes de consulta:
BORGES, Federico (2005). «La frustración del estudiante en línea. Causas y acciones preventivas». Digithum [artículo en
línea]. UOC. N.º 7. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].
ISSN 1575-2275
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